¡TE CONOZCO MUY BIEN!

 

Cuando convivimos durante mucho tiempo con alguien, comenzamos a creer que conocemos tan bien a esa persona que inclusive somos capaces de prever sus deseos y actitudes. Sin embargo, no podemos tener la certeza de que vamos a acertar siempre. Las personas son imprevisibles, cambian de idea y por eso no podemos decir cómo alguien va a reaccionar siempre.

Ej.: Cuando era soltera mi madre no usaba aceite porque detestaba el olor y yo tampoco. Después de casada aprendí a comer con aceite junto a mi marido y hoy lo uso en diversos platos. ¡Cambié de gusto!

Uno de los errores más comunes que las personas cometen cuando se relacionan con alguien durante mucho tiempo es pensar que tienen el poder de la TELEPATÍA.

Creen que por convivir mucho tiempo con una persona saben exactamente lo que está pensando, y esa certeza les garantiza el “derecho” de prever todas sus actitudes. De la misma forma también están seguras de que esa otra persona sabe lo que les pasa por la mente y debe responder a sus pensamientos no verbalizados.

Ej.: La mujer a la que en su cumpleaños su marido le regala un vestido y dice: “Si él realmente me amara, sabría que me hubiera gustado un par de zapatos de regalo.”

La mujer cree que por los años de convivencia el marido debería responder a sus deseos y pensamientos.

Entre las madres y sus hijos eso puede ser un poco más acentuado, pues el argumento de que fue ella quien cargó a su hijo durante 9 meses dentro de su vientre y le cambió los pañales, es real.

Las madres creen conocer tan bien a sus “hijitos”, que ni se preocupan por saber cómo se sienten, qué les gusta, qué sienten… al final ella siempre supo todo sobre ellos, incluso sus preferencias.

La verdad es que madres e hijos, con el pasar de los años, van cambiando de gustos, pensamientos, actitudes, y es posible que alguien que usted cree conocer muy bien decida cambiar de idea, aunque sea solo en una ocasión o por un motivo específico. (Todos nosotros cambiamos o transformamos nuestras preferencias con el pasar de los años)

Ej.: La madre dice: “Mi hijo no come zanahoria.”

Cuando fue a la casa del amigo comió, porque fue preparada de otra forma o simplemente decidió comer zanahoria a partir de ese día.

¿Qué hijo nunca oyó a su madre afirmar: “Te conozco como la palma de mi mano, ¡y sé bien lo que es mejor para ti”!?

La mejor manera de estar seguro acerca de los gustos, deseos y sueños de una persona, aun siendo su hijo, es preguntarle sobre eso.

El diálogo aún es la forma más acertada para sondar los sentimientos y planes de alguien y con su hijo no es diferente.

No saque conclusiones sobre los pensamientos de su hijo solo por creer que lo conoce bien. ¡Usted puede estar entendiendo todo mal!

Ej.: La madre recibe una nota de la escuela solicitando su presencia. Entonces le pregunta al hijo qué hizo para que ella tenga que presentarse en la escuela. El hijo dice desconocer el motivo de la convocatoria, pero ella no le cree y le hace un montón de amenazas.

Al llegar a la escuela, es sorprendida con la información de que su pedido de beca del 100% para el hijo fue aprobado por ser un alumno aplicado, a pesar de ser “peleador”.

¿Peleador? Ella no lo imaginaba. Nunca pensó que el hijo podía agredir a alguien en la escuela, ni sabía que él hacía eso para defenderse de los insultos de sus compañeros, que le habían puesto de sobrenombre “chupete de ballena” por su sobrepeso.

Esa es una gran oportunidad para: conversar con su hijo sobre sus sentimientos, ayudarlo a librarse del “bullying”, levantar su autoestima y fortalecer los lazos emocionales entre ambos. Para pedirle disculpas por haber hecho un juicio incorrecto y expresarle verbalmente su amor.

Aunque usted diga que él conoce sus sentimientos, es necesario hablar.

Al final, ¿a quién no le gusta oír un elogio, una palabra de cariño, un incentivo?

¿Cómo renunciar a la telepatía?

¡Diálogo! Su hijo habla, ¡usted escucha! Él habla, ¡usted escucha! Después usted habla.

Diga lo que piensa. Exprésese de manera clara. Eso no significa ser agresiva, inconveniente, inflexible. Significa simplemente decir algo como:

“Hijo, cuando llegues del colegio, que tu uniforme quede colgado en el armario.”

Expresando claramente lo que usted quiere que él haga, no lo critique por dejar el uniforme donde a usted no le gusta que quede.

¿No quiere que él salga con los amigos debido a un compañero en particular? Dígale eso claramente y exprese sus razones y no critique a todos sus amigos.

  • En lugar de suponer que sabe todo sobre sus hijos, pregunte, y confirme con él(a) si sus pensamientos son correctos.
  • Verbalice su amor. Demuéstrelo con palabras y también con acciones.

 

REFLEXIÓN

Dios que es conocedor de todas las cosas, escudriña los corazones y prueba nuestros pensamientos, Se ocupa de oír lo que tenemos para decir.

“Alegad por vuestra causa, dice el Señor; presentad vuestras pruebas, dice el Rey de Jacob.” Isaías 41:21

Dios Se ocupa de oírnos, quiere que Le digamos lo que pasa dentro de nosotros.

Usted debe seguir el ejemplo de Dios y oír más lo que su hijo tiene para decir.

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