Madres primerizas

Mãe1viagem
Algunos secretos que toda madre primeriza debe saber:

* La maternidad no es una competencia – Créalo, muchas madres van a querer

competir en la guardería, comparando cuál bebé es el más grande y el más lindo. ¡Huya

de eso!

* No es necesario que usted sea la madre perfecta – ¡Nadie es perfecto! Está todo

bien si no sabe bañar a su hijo, está todo bien si le pellizcó el dedito cuando le estaba

cortando las uñas chiquitas. Le ocurre a usted y a un montón de otras madres. No es su

culpa ni la de nadie. Ningún bebé nace con un manual.

* Su hijo va a llorar – La mayoría de las veces el llanto no es por dolor o por cólicos,

como tendemos a pensar. El bebé llora pues es la única lengua que sabe hablar. No se

desespere, intente entender lo que está sucediendo, y, si nada funciona, puede ser que

esté aburrido y solo quiera brazos y atención.

* No tiene nada de malo tenerlo en brazos a su hijo – Todo el mundo ama recibir

cariño y con su bebé no será diferente. Los bebés necesitan contacto físico, los brazos

de la madre, sentir su aroma, los latidos de su corazón y su calor. Los bebés

generalmente se calman en los brazos por sentirse protegidos. Algunos estudios ya

muestran que los bebés que son alzados en brazos y son atendidos prontamente (y no

se quedan llorando excesivamente) tienden a convertirse en niños más seguros y a

respetar los límites impuestos con mayor facilidad. Salga feliz con su bebé en el sling

por ahí, y no deje que nadie la convenza de que su hijo será mimado porque usted pasa

tiempo del día con él en brazos.

* No es necesario calentar la leche – Si su hijo toma leche de fórmula, no caiga en el

truco de que el agua necesita ser calentada para que el polvo se mezcle bien. El agua de

filtro y una buena sacudida ya son suficiente para hacer que se produzca la magia. Si la

leche de fórmula de su hijo es un poco más resistente a esta técnica, compre una botella

térmica y deje el agua de la mamadera tibia. Ya va a ahorrarse un buen tiempo.

* No todo pañal se pasa durante la noche – Antes que más nada es necesario saber si

el pañal que compró es de buena calidad, y digo esto con conocimiento de causa: no

siempre el más caro es el mejor, pero algunos más baratos van a hacer que usted tenga

que poner el lavarropas para funcionar con mayor frecuencia. Por otro lado, existen

modelos de pañales nocturnos, otra solución es usar un tamaño mayor que el pañal

regular de su bebé a la hora de dormir.

* No es necesario que compre todos los productos disponibles en el mercado – Un

único producto puede ser utilizado para lavar a su bebé de la cabeza a los pies. Su

columna se lo agradecerá y su bolsillo también. Puede limpiar la colita de su bebé solo

con agua tibia y algodón. No se apure a gastar dinero.

* Vaya a trabajar en paz – Si es dueña de su propio negocio o si tiene que volver al

trabajo, que sea en paz. Usted no será menos madre de su hijo porque tuvo que ir a la

guardería o si se queda en casa con la niñera. Hacemos elecciones todo el tiempo, es

mejor que su hijo tenga una madre feliz y que trabaja, en lugar de que tenga una madre

triste porque renunció a una parte de su vida que la hacía muy feliz.

* Acepte la rutina – Sí, los bebés necesitan una rutina y con eso USTED también

necesitará una. No sea súper resistente, aprenda con los horarios de su bebé e

impóngale algunos (pocos) de sus horarios.

* Aprenda a decir NO – Dígale no a su vecina si la quiere visitar y usted está cansada,

dígale no al consejo de su tía, dígale no al modelo que adelgazó en una semana todos los

kilos del embarazo.

* Aprenda a decir SÍ – Dígale sí a la amiga que la va a visitar, a los familiares y amigos

que quieren felicitarla y conocer al más nuevo integrante de la familia. Que quede claro:

no es una fiesta; café, agua y una buena torta casera (de la panadería) harán que su

tarde sea más tranquila y divertida.

* Esté al mando de su vida – No hay libros u otra madre que puedan saber qué es lo

mejor para usted. Los libros y las personas ayudan y mucho, nos traen experiencias que

nos dan una dirección, pero en ningún momento representan SU realidad. Confíe en sus

instintos. Al final del día, es usted quien va a estar en su casa, con su hijo en brazos y

con sus cuentas para pagar. Y si llegó al final de esta lista preguntándose cómo es

posible, le digo que sí es posible. El amor es la mayor fuerza que nos mueve.

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