La sensibilidad de una madre

Generalmente cuando percibimos que nuestros hijos tienen alguna dificultad, enseguida pensamos en buscar un tratamiento, esto no esta mal.

El error está en poner toda la esperanza en este recurso.

En mi caso, cuando descubrí que mi hijo era autista fui en busca de tratamientos, especialistas y todo lo que pudiese ayudarle. Encontré un equipo maravilloso en Brasil, en ABDS, al cual soy muy grata, pero cuando llegué a Israel, me vi sola. Nadie me entendía, no había un diagnóstico aquí para él, y por si fuese poco, el país permite la mayoría de las veces a los padres esconder a los niños, como si fuese un pecado, créete que existe un local como un asilo, donde se deja a los niños y son visitados apenas por los padres, es una vergüenza para ellos, un pensamiento muy antiguo y triste, lo que también imposibilita a Israel para crecer en recursos para estos casos, pero esto es otra historia…

Volviendo a mi “aparente” soledad, dependí solamente del Espíritu Santo para dirigirme, claro que entré en páginas web para investigar y leí muchos libros sobre el tema, pero yo me sentaba y analizaba a mi hijo, al hacer esto, iba descubriendo en él dificultades y facilidades en el aprendizaje, fue así como percibí que él no era rebelde al no obedecerme, simplemente él no entendía las palabras, era todo muy abstracto, mi hijo era un niño “visual” y entendía mejor a través de dibujos o fotos. Entonces empecé a dibujarle todo, mi casa se volvió un comic y mi amorcito empezó a entender cosas sencillas que antes para él eran como una página en blanco.

Muchas veces pensé que él fingía que no me oía, pero después percibí que él no me atendía cuando lo llamaba porque él no me veía, las palabras eran vagas para él, pasaban desapercibidas, sin embargo, si yo cogiese su mano y la llevase a mi rostro, él me miraba, guau, era como si sus ojos siguiesen sus dedos, resuelto otro problema, y así fueron diversos descubrimientos en mi hijo.

Hasta hoy hago esto, y estamos en la fase de cantar, si, a Gabi le gusta la música y uso las melodías que a él le agradan para hacer actividades diarias, con esto él se alegra y hace jugando lo que antes era un peso. Puedo decirte que incluso es un método que Dios dirigió, hoy se volvió en una forma de tratamiento en el autismo, ¿y todo esto por qué?
A veces estamos tan perdidos delante de problemas con nuestros hijos, como desobediencia, falta de atención, sentimos que ellos no nos oyen, no nos atienden y etc. que acabamos perdiendo tiempo en buscar atendimientos de profesionales, parece imposible que podamos ser el mejor recurso para nuestros hijos, y en fin, cuando el dinero se agota, las fuerzas se acaban y no nos queda nada más que hacer, nos damos cuenta de que todo estaba ahí, delante de nosotros, bastaba con tener la certeza de que Dios nos guiaría y nos capacitaría.

Aprendemos que nadie puede ayudar a nuestros hijos mejor que nosotros.
Aprendemos que con Dios, si, tenemos este poder.

Creo que a veces Dios incluso permite que perdamos la esperanza en ayudas y tratamientos, para que podamos remangarnos las mangas, disponernos y revolucionar.

Muchas personas piensan que porque mi marido es jugador de fútbol, mi hijo debe haber tenido muchos tratamientos caros y por eso él es casi normal, gran engaño, ¡¡¡no!!! Gabi fue tratado en casa y por mi. Él comenzó a tener clases de fonoaudiología a los 8 años. Yo dependí de Dios, hicimos cadenas de sanidad y votos en el Altar, y del Altar vino toda nuestra ayuda.

Amiga madre, cree que Dios puede capacitarte para ayudar a tu hijo, no importa el problema que él tenga, físico o espiritual, sé sensible a tu llamado.

Cree en Dios y cree en ti, si yo pude, ¡tú también puedes!
¡Estamos juntas!

Fuente:http://vivianefreitas.com/es/de-madre-para-madre-la-sensibilidad-de-una-madre/

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  • 06/07/2016 en 12:38 am
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    Es verdad, tenemos que ser sensibles mas que todo a la voz de DIOS porque en el encontramos la solución a todo.Es en el ALTAR Que SE SOLUCIONAMOS TODO

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