5 consejos para lidiar con los hijos adolescentes

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La adolescencia es una fase especialmente complicada y estresante para la madre y el

hijo. En la infancia, su hijo le contaba todo; ahora, él no le cuenta nada. Cuando usted

intenta conversar, él le da respuestas cortas o comienza una discusión repentina.

Ellos desean la tan soñada independencia. Algunos adolescentes quieren más libertad

de lo que deberían tener; por otro lado, algunos padres les dan menos libertad de lo que

sus hijos podrían tener.

Y es entonces que la convivencia se vuelve extremadamente difícil, y por ese motivo

decidimos dejarle algunos consejos, que van a ayudarla en la convivencia con su

adolescente.

*Tenga charlas relajadas. Aproveche los momentos de relax en los que su hijo está

más a gusto para conversar. Algunos padres descubrieron que los adolescentes se

abren más cuando están haciendo alguna tarea doméstica o andando en auto, en

ocasiones en las que están lado a lado con sus padres, no frente a frente con ellos.

* Sea breve. No es necesario que le dé un largo sermón ante cada problema. Dígale lo

que necesita decirle y pare por ahí. Eso podrá surtir efecto más tarde. Cuando su hijo

esté solo, tendrá condiciones de pensar mejor en lo que usted le dijo: dele la

oportunidad de hacer esto.

* Oiga y sea flexible. Para tener una visión completa del problema, oiga con atención

— sin interrumpir. Cuando diga algo, sea razonable. Si usted se apega demasiado a las

reglas, su hijo se sentirá tentado a buscar brechas. Y esa brecha lo llevará a decir lo que

usted quiere oír, pero cuando esté lejos, hará lo que mejor le parezca.

* Esté calmado. En lugar de perder la cabeza, muestre que usted entiende el lado de su

hijo. Por ejemplo, en vez de decirle: “¡Eso no es nada!”, dígale “Me di cuenta de que esto

no está siendo nada fácil para ti”.

* Siempre que sea posible, dele una orientación en lugar de órdenes. La habilidad

de su hijo de pensar de forma abstracta es como un músculo que necesita ser

ejercitado. Entonces, cuando tenga que tomar una decisión, no haga el “ejercicio” por él.

Al conversar sobre el problema, deje que él sugiera algunas soluciones. Después, diga

algo como: “Ahora que diste algunas opciones, piénsalas durante uno o dos días.

Después podemos conversar sobre cuál prefieres y por qué.”

¡Proyecto T-Amar, pensando en el bienestar de su familia!

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